¿Español o indocastellano?

CARTAS
al (aún) idioma español

¿In-comunicación o comunicación-' inn'?

AGENDA DE UN AFICIONADO A LA IN-COMUNICACIÖN

28 de julio

Cartas de un ocioso anclado durante medio siglo en San José de Costa Rica y en sus alrededores

Resumen para gente ocupada:

INGRESO

Máx Jiménez Huete, costarricense (1900-1948), artista múlltiple que forjó una escuela de estÉtica con sus libros (El domador de pulgas, El jaúl, Quijongo, Sonaja, Unos fantoches, etc.) y con sus cuadros y grabados heterodoxos, escasos pero admirables y polémicos, acostumbraba colgar una viñeta en la antesala de sus publicaciones o de los programas de mano de sus exposiciones.

Desde que yo llegué a Costa Rica en 1962, catorce años después de la muerte del maestro, me hablaban en secreto de este hombre que a pesar de su apellido y fortuna, funcionaba a manera de excluido, y a pesar de su condición de introductor de las vanguardias en el país, o por eso mismo, su obra literaria y su plástica permanecían bajo siete llaves en salas especiales del Mueseo Nacional o de la Biblioteca ídem, lugar al que sólo se podía acceder con un permiso oficial.

(Hablo del lapso 1949-1970. Cuando se creó el Ministerio de Cultura en la tercera administración de don Pepe (José Figueres Ferrer, y llegó a esa dependencia el maestro Alberto Cañas Escalante, las cosas cambiaron.)

Despertó entonces, MJ, una curiosidad, en mí, que no ha cesado, imaginando de mil maneras el medio cuerpo de una señora mulata atractivísima y coqueta pero más ancha que esa ventana por la cual la muchachona se asomaba para adivinar el mar al que, por sinestesia, se le observa por su sonido y paisaje aunque en verdad esté invisible oculto por el derroche de colores y perfunes y por su tácita invitación a tactos y sabores de la selva.

Además, alarde estilístico, en un ángulo, una breve flor equilibra el peso de la completa superficie.

De él, antes que de Borges, aprendí a bosquejar, con vocablos entre precisos y ambiguos, esta especie de acuarelas introductorias.

Vaya, pues, a don Max Jiménez, este intento de respetuoso destello a su memoria.

Así, los párrafos de esta serie recogerán fragmentos de mi comunicación virtual con corresponsales del país y del exterior precedidos, cada uno, por la denominación que los indentifique por su tema. Publicarlos de manera íntegra o con el nombre del destinatario, renuente siempre a asentir, hubiese sido impertinente. Así, sueltos y sin otro referente que mi flaca pluma, creo que adquirirán cierto matiz de incoherencia, o de anonimato o de estrella fugaz que para nada me disgusta.

Gracias por su atención, queridas o desconocidas amistades de allá y de aquí, SR

www.sergioroman.com      ediciones.sergioeromantico@gmail.com

Texto:

 

Cartas a la ociosidad y a la paciencia de lectoras y lectores

 

BICENTENARIO DE LAS CORTES DE CÁDIZ (1812-2012)

CONEXIÓN AL TEMA POR MEDIO DE UNA CONFERENCIA DEL AUTOR, DICTADA EN 1964 EN LA UNIVERSIDAD DE COSTA RICA Y PUBLICADA POR ESE ENTIDAD, EN 1965 BAJO EL MARBETE: 2 VIGÍAS DEL ALBA: FLORENCIO DEL CASTILLO Y JOSÉ JOAQUÍN DE OLMEDO.

Aprovecharé esta oportunidad (y la del bicentenerio de las Cortes de Cádiz, lapso antes mencionado) para reproducir aquí esta publicacipon, o, también, salvo su mejor opinión, remitir a la dirección postal que me proporciones y en calidad de modesto obsequio, un folleto que contiene una pálida conferencia que me atreví a presentar en la Universidad de Costa Rica, recién llegado del Ecuador natal a este país, el 12 de agosto de 1964 en el aula 35 de la entonces Facultad de Ciencias y Letras (hoy, edificio de los Estudios Generales), acerca de la relación entre José Joaquín de Olmedo en las mencionadas Cortes, y el prebítero don Florencio del Castillo (Ujarrás, CR, 1778-Oaxaca, Méx., 1834), pues nuestro poeta Olmedo presentó su exposición en apoyo a la moción del diputado de Nicaragua (sic) pidiendo la disolución de la mita, etc., como se lee en el primer párrafo del documento citado.

Lo único útil de tal folleto es un anexo que contiene la reproducción del discurso de Olmedo pero lo que no se me ocurrió pedir, entonces, menos lograr, que se incorporase además la reproducción de uno de los discursos del señor Castillo, dentro de la lid. 

Sólo soy un aficionado a la historia, sobre todo, la de carácter descriptivo, espacio que he visitado algunas ocasiones y al que he llegado impulsado por mis afanes literarios.

El curso de 'materialismo histórico' que recibí en mis modedades revolucionarias del maestro Manuel Agustín Aguirre, y posteriores reflexiones y uno que otro estudio posterior en este campo, me han ayudado a darle cierta perspectiva analítica a la incocente y plana rememoración de los hechos.

Ahora estoy intentando aplicar esta aproximación, digamos, técnica, a los llamados Sucesos del Toachi -marzo, abril de 1962-, a raíz de los cuales tuve que salir del país pues participé activamente en ellos en calidad de militante de la ya desaparecida 'Unión Revolucionaria de la Juventud Ecuatoriana' URJE, pues la entidad que ahora figura con ese nombre asociada al espíritu combativo de Milton Reyes (mi compañero urjista, chimboracense como yo y a quien dediqué el librito que le ofrecí a usted como modesto obsequio: 'Riobamba, arte poética') nada tiene que ver con el movimiento de hace cincuenta y tantos años, que tuvo nexos, más con el Movimiento 26 de Julio de entonces (Ché, Fidel, Raúl, etc.), que con las ideas y praxis del Mao Tse Tung, actual. /// Le ruego que no se sienta comprometida a hacer ningún comentario que no desee expresar. Tampoco mi ánimo es invitarla a mantener correspondencia. La pluma vuela. No la molesto más. Lo único que necesito es, por favor, la precisión de su dirección postal. Presento disculpas por la extensión de esta carta. Gracias. Atte., SR www.sergioroman.com

Ejemplos, Ejercicios, Recomendaciones:

FICHA

Román Armendáriz, Sergio. 2 vigías del alba: Florencio del Castillo y José Joaquín de Olmedo en las Cortes de Cádiz, (España, 1812). Ciudad Universitaria 'Rodrigo Facio, Publicaciones de la Universidad de Costa Rica, Serie 'Literatura y Artes' #6, San Pedro de Montes de Oca, CR, 1965. (63 págs. distribuidas, asÍ, de la 1 a la 34, la conferencia. Y, de la 35 a la 41, el anexo que contiene la intervención de Olmedo en Cádiz.

Se debe subrayar que la intervención de Olmedo fue de apoyo a las proposiciones del presbítero centroamericano quien, veinte años después, fungiendo de obispo de Oaxaca, México, le tocó instruir al joven Benito Juárez (1806-1872), luego prócer de la expulsión de los franceses y presidente de una república liberal, la de las Reformas, en México. (Queda por investigar el origen de las ideas liberales de Juárez.)/ ¿Azar o destino?

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111/134 caracteres con espacios: ¡La lid de Olmedo y del Castillo en las Cortes de Cádiz, sembraron un horizonte libertario para América Latina!

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